Página oficial de las Religiosas de Pureza de María

Ngovayang

El 16 de octubre de 2011, Pureza de María fundaba su primera comunidad en Camerún, en Ngovayang, asumiendo la gestión del internado de niñas bagyeli (pigmeos del sureste del Camerún): 51 niñas de entre 5 y 15 años (desde preescolar a sexto de primaria) residen en el Hogar de Nuestra Señora de la Merced. Ngovayang pertenece al distrito de Lolodorf y su misión depende de la diócesis de Kribi. Éste es el centro de acción de La Pureza camerunesa.

María Socorro Sarmiento, rp, Superiora de la nueva comunidad señala que “esta misión es muy diferente” de la realizada en la RD del Congo y en otros países (en la imagen superior, Sarmiento con la H. Micheline Kahite y algunas de las internas).

Para comenzar,  destaca, “la responsabilidad que nos dan los padres es muy grande. Sus campamentos están muy lejos y no hay medio de contactar con ellos. Aquí nosotras somos para las niñas como sus padres. Cada día hay que ir con alguna al hospital, te solicitan en la escuela por un problema y tienes que asumir toda actividad que debería concernir a los padres. Todo esto hace que el tiempo no nos cunda”.

De hecho, una de las prioridades de futuro de la comunidad es “conocer los campamentos de procedencia de nuestras niñas, unos doce”.

“Más que un trabajo eminentemente académico y pastoral como el que hemos hecho y hacemos en el Congo”, prosigue Sarmiento, “en Camerún hay que trabajar mucho la dimensión humana. Dar seguridades a las niñas; autoestima y capacidad de decidir por ellas mismas, preocuparse por su salud, su alimento. Al mismo tiempo, tenemos que trabajar en su entorno, en cambiar la visión y estima que se tiene de esta raza”.

Los pigmeos son una etnia discriminada en Camerún y otros países africanos. Conviven en esa zona con los bantúes, “que consideran que no vale la pena gastar esfuerzos en su educación. Les consideran poco menos que esclavos trabajadores en sus tierras”. De hecho, “nos han reclamado en varias ocasiones que ellos también están ahí y que sus hijos también nos necesitan”.

Sarmiento, rp, estima que “la labor de integración de las niñas en la sociedad camerunesa se tiene que realizar desde la escuela primaria, pues allí están todos juntos”, pigmeos y bantúes. Desde enero, las religiosas de la Pureza han iniciado las clases de religión en este ciclo. Y también se les ha propuesto dar clases de español en un instituto a 4 km de la misión. “El sistema educativo es muy diferente al del Congo”, manifiesta.

Los proyectos de futuro para la comunidad: poder continuar con su labor de formación y asistencia con las niñas que terminan 6º de Primaria, ampliando el servicio del internado a Educación Secundaria, una escuela de secundaria “que marque un estilo nuevo de trabajo y aprendizaje en la zona” y “como soñar es gratis, un voluntariado organizado y regularmente asegurado de seglares que duplicarían por diez nuestro trabajo y sobre todo, nuestro testimonio”.

Pero todo eso es futuro. Proyectos sin fecha. Porque ahora mismo “lo que más nos preocupa es conocer la historia de este pueblo, aprender su lengua, rezar en ella, compartir su comida, admirar su arte, escuchar sus cuentos, bailar sus danzas y entender sus gestos”. Porque ahora es tiempo de aprendizaje. De integración.

En Ngovayang y en su zona no es raro el trabajo solidario. Muchos de los protagonistas, españoles. Como ejemplo: este relato de un cooperante extremeño o éste de las Misioneras de Nazaret. En Ngovayang también existe un hospital, gestionado por un misionero mercedario gallego, Pablo Paniagua (ver foto suya junto a Adela Romero, rp)

Desde septiembre de 2012, las religiosas de la Pureza han asumido la Dirección de la Escuela Maternal y la Escuela Primaria de la misión de Ngovayang.

Obras que se mantienen:

  • Internado de niñas
  • Escuela Maternal y Primaria