01 Sep Finaliza el Terceronado 2026
Nuestras hermanas han finalizado el Terceronado 2026 después de dos meses de oración, formación, fraternidad y crecimiento personal. Ha sido un tiempo para profundizar en la propia vocación, reencontrarse con el Señor y renovar la mirada sobre la misión. Una experiencia vivida en comunidad que ahora las impulsa a regresar a sus lugares de misión con un corazón renovado. Algunas de ellas han querido compartir con nosotros lo que estos meses han significado en su camino.
Un tiempo para volver al primer amor
Para la H. Mónica Muñoz
«Estos meses de terceronado han sido sin duda, un verdadero regalo. Un tiempo para encontrarnos de nuevo con el Señor y también con nosotras mismas; para volver al primer amor y dejarnos sorprender otra vez por la llamada que un día puso nuestro corazón en camino».
También «han sido meses para reconectar, para profundizar en la vida consagrada y para descubrir con más hondura lo que significa ser Pureza de María al estilo de Alberta Giménez».
Este camino ha despertado, además, «un deseo renovado de cuidar la vida fraterna. De abrazarla como parte esencial del carisma que estamos llamadas a vivir y de construir juntas comunidades donde podamos crecer, sostenernos y seguir soñando».
Oración, formación y fraternidad
La experiencia ha permitido ahondar en el conocimiento de la Congregación, en su historia y en su misión.
La H. Laura Noguera resume estos dos meses desde el agradecimiento:
«El terceronado termina, pero comienza una nueva etapa llena de esperanza y fe.
Han sido dos meses de oración, formación, fraternidad, descanso y crecimiento personal junto a Jesús.
Por ello, «nace un profundo agradecimiento a Dios, a las hermanas, a la Pureza de María y a todas las personas que nos han acompañado este camino».
«Volvemos a la misión con el corazón encendido, sabiendo que siempre estaremos unidas en este pequeño cielo de la Pureza».
Un nuevo comienzo para la misión
Ahora llega el momento de regresar a las comunidades. Las hermanas lo hacen con el corazón encendido, sabiendo que la experiencia compartida seguirá acompañándolas.
También Roraima Rodríguez expresa cómo afrontan este nuevo tiempo:
«Preparadas para ir asumiendo nuestra misión con un liderazgo carismático, que nos conduce a amar evangelizando, y a comunicarnos para la armonía fortaleciendo la fraternidad».
Con este espíritu, comienza una nueva etapa. Una etapa marcada por la esperanza, la fe y el deseo de seguir creciendo juntas.
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