Fallece nuestra hermana Rosa Peiró

Rosa Peiró

Fallece nuestra hermana Rosa Peiró

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Nuestra hermana Rosa Peiró Pellicer ha fallecido hoy, 8 de octubre de 2019, en Valencia. En el momento de su tránsito ha estado acompañada por varias hermanas de su comunidad de la Avda. del Cid.

Pinceladas de su vida

Nuestra hermana Rosa Peiró Pellicer nació en Alfahuir (Valencia, España) el 25 de abril de 1929. Entró en el postulantado el 15 de mayo de 1952. Inició el Noviciado el 26 de febrero de 1953. El 5 de marzo de 1955 hizo su profesión temporal en Son Serra (Palma de Mallorca).

Fue destinada al colegio Madre Alberta de Palma donde hizo sus votos perpetuos el 6 de marzo de 1960. Fue responsable de la portería del colegio y ecónoma de la comunidad durante 15 años. De allí pasó al colegio de El Grao de Valencia, en 1975, donde fue administradora, maestra de Educación Infantil y ayudó en los comedores. En 1993 fue destinada a la comunidad de Bilbao, donde colaboró en la administración y diversos servicios en el colegio y la comunidad. Más tarde, en 1997 fue destinada a Sant Cugat del Vallés como administradora de la Comunidad, en ese periodo celebró sus Bodas de Oro.
En agosto de 2010 fue destinada a la comunidad de la Av. del Cid de Valencia. En enero de 2018 sufrió un edema pulmonar  y a partir de entonces su salud se fue debilitando poco a poco. Hoy nos ha dejado para pasar de este mundo al Padre.

Testimonios

«Viví con la hermana Rosa Peiró en el colegio del Grao y en Sant Cugat. Era una hermana muy discreta y prudente, rectísima. Cuando íbamos de compras, siempre miraba si convenía comprar o no, si no me contestaba ya sabía que no convenía la compra. ¡Tenía tanto conocimiento! Nos llevábamos tan bien…»

H. Remedios Valtueña.

 

«El pasado mes de abril celebramos en comunidad el 90 cumpleaños de nuestra querida hermana Rosa… Agradecida y feliz por haber podido vivir tantos años entregada en la Pureza, en las diversas comunidades por las que ella había ido pasando.

Estos últimos meses de lucha y enfermedad han sido para nosotras un regalo. Hemos disfrutado de poder acompañarla de cerca y ver cada día su sonrisa, su discreción, su delicadeza, su agradecimiento ante cada gesto, su fortaleza; y al mismo tiempo, su deseo inmenso de querer irse ya al cielo. Deseo que se ha cumplido y ya tenemos la certeza de que desde el cielo cuidará de todas nosotras.

Su familia ha querido expresarnos en diversas ocasiones el profundo agradecimiento que tiene al ver cómo la hemos querido y mimado todas las hermanas de la comunidad. Su hermana nos decía: «yo no hubiera sabido hacerlo tan bien como vosotras».

¡Gracias, Hermana Rosa, por tanta vida entregada!»

Comunidad del Cid.

Demos gracias a Dios por la vida de Rosa Peiró entregada a Él en nuestra Congregación. Que ella interceda por todas nosotras y su recuerdo nos anime a vivir con alegría nuestra consagración.

 


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