Esther Fuentes profesa sus votos perpetuos

Profesión perpetua Esther Fuentes, 2018, Pureza de María

Esther Fuentes profesa sus votos perpetuos

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Esther Fuentes Morales ha profesado sus votos perpetuos el 13 de mayo de 2018 a las 12 h en la capilla del colegio de Santa Cruz de Tenerife. Junto a Esther se han reunido su familia, religiosas, amigos, amigos que se convirtieron en familia, compañeros de trabajo, del grupo de los ejercicios en la vida ordinaria, del padel… La eucaristía ha sido celebrada por el padre Javier Castillo, SJ, apasionado de Jesús de Nazaret.

Un camino de bendición para Esther

Esther nos abre su corazón y nos cuenta su experiencia personal

Nací en Caracas, Venezuela, el  16 de mayo de 1971. Soy la pequeña de cuatro hermanas. Mis padres fueron personas humildes pero con un gran sentido del respeto y la honestidad.

Nací y viví en Venezuela hasta los 16 años, allí estudié en el colegio La Presentación. Cuando llegamos a Tenerife primero fui al instituto de los Realejos y luego pasé al Colegio Pureza de María del mismo municipio. Mi primer contacto con la Pureza fue antes de ir a estudiar allí. Una amiga me invitó a participar en una actividad de FOC y ya desde ese momento me sentí como en casa. Fue en una convivencia posterior donde por primera vez el Señor me invitó a seguirle.

Ingresé al noviciado en 1991 e hice mi primera profesión el 19 de marzo de 1994. De allí fui destinada a Roma donde inicié mi formación en Ciencias Religiosas. De Roma me fui a Ontinyent, allí compaginé las clases de religión con los estudios de magisterio. Otros destinos fueron Cumaná, La Cuesta, Santa Cruz. En 2007 después de un proceso personal solicité salir de la Congregación. Desde entonces trabajé en el Colegio de las Madres Dominicas de Vistabella, en Santa Cruz de Tenerife.

Pese a salir de la Congregación siempre me sentí muy vinculada a las hermanas. Una vez leí que la vocación nunca nos deja, somos nosotros los que nos alejamos de ella. Y eso fue lo que me pasó a mí: me alejé del Señor  ¿cómo? anteponiendo muchas cosas a nuestros momentos de encuentro: la oración. Durante estos diez años ha habido altibajos y he procurado en todo momento cultivar tanto la parte humana como la espiritual.

Gracias Hermanas Dominicas y Pureza de María

Me gustaría agradecer a las Hermanas Dominicas cómo me cuidaron durante este tiempo que estuve trabajando con ellas, me ayudaron a crecer y a discernir sobre lo que el Señor me seguía pidiendo.

Quiero agradecer a Pureza de María la formación recibida, que me ayudara a ser valiente, que me permitiera volver, e incluso más, “volver a empezar”, y me hiciera las cosas fáciles. No tengo palabras para agradecer tanto bien. Me gustaría terminar con un pensamiento de Madre Alberta:

 

“¿Cómo no he de estar contenta, si estoy en el pequeño cielo de la Pureza”

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