ESCLAVOS DEL LIKE DE LOS DEMÁS

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ESCLAVOS DEL LIKE DE LOS DEMÁS

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Hace poco conocí una cuenta de Instagram que se dedica solo a demostrar que las fotos que se cuelgan en esta red social son copias unas de las otras. Fotos desde una tienda de campaña hacia un paisaje espectacular, fotos de espaldas frente al horizonte, en medio de una carretera, o delante de una inmensa cascada, etc. Uno de sus administradores dice que «en Instagram, el contenido se produce para conseguir likes. Por ello, lo que más se publica es lo que más likes obtiene. Esto alimenta la repetición». 

Like en la vida consagrada

En la vida consagrada no somos muy diferentes a los instagramers que repiten fotos para gustar. Cuando la foto en canoa se pone de moda, Instagram se llena de gente en canoa. Cuando un autor se pone de moda, ahí nos tienes comprando el libro, aunque no lo leamos. Funcionamos por tendencias: músicas, iconos, oraciones, libros, videos, costumbres, prácticas… somos igual que los jóvenes instagramers. Repetimos, incluso, respuestas aprendidas que nos hacen quedar bien, nos comportamos igual que ellos en los grupos de whatsapp, sabemos lo que los demás nos van a aprobar (a dar like)… Somos demasiado previsibles. Y en cuanto uno o una se sale de las tendencias, corre el peligro de volverse bicho raro y quedar sutilmente excluido del grupo. Reconozcámoslo: En la vida consagrada también buscamos el like de los demás.

Esto en parte es normal. Todos los niños pasan por ese momento en que se suben al tobogán sin manos y diciendo “mira papá, mira mamá” buscando su aceptación. Los adolescentes buscan el reconocimiento en su grupo de iguales. Somos seres sociales por naturaleza. Pero no podemos dejar de ser únicos, aunque la autenticidad nos pase factura. Estamos llamados a ser la sal y no la masa. A ser libres por dentro y dar lo mejor de nosotros. No seamos esclavos del ‘like’ de los demás, sin miedo a ser excluidos.

Xiskya Valladares, RP

 

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2 Comentarios
  • Gaviota López
    Publicado a las 23:14h, 15 septiembre Responder

    Tendré muy en cuenta estas palabras “estamos llamados a ser la sal y no la masa” me fascinó sobre todo para compartirlo con los jóvenes de esta generación. Saludos hermana.

  • Nora Cedeño
    Publicado a las 23:59h, 15 septiembre Responder

    Creo que en parte el “aislamiento” a donde a algunos los ha llevado la tecnología, al no tener relaciones con nuestro semejantes en 3D estamos buscando la sonrisita, el dedito arriba para validarnos como personas.

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