Ayuda Misiones

Celebración festiva en el colegio Pureza de María Cid

Celebración festiva en el colegio Pureza de María Cid

Compartir

La capilla del Colegio Pureza de María Cid acogió el 7 de febrero a las 18:00 horas la celebración de una Eucaristía de acción de gracias con motivo de las bodas de diamante de la H. Alicia Ferrer, las bodas de plata de Susana Porras y los votos perpetuos de Xisca Vich, en un ambiente de profundo recogimiento y alegría compartida.

Una Eucaristía de acción de gracias en Pureza de María Cid

La celebración estuvo presidida por Toni Mercant, sacerdote diocesano, y concelebrada por Olbier Hernández, sacerdote diocesano, y Álvaro Alemany, SJ. La Eucaristía fue un momento significativo para la comunidad educativa y religiosa, que se reunió para dar gracias por tres itinerarios vocacionales marcados por la fidelidad, el servicio y la entrega.

Tres historias de vocación y fidelidad

Durante la celebración se puso en valor el testimonio de cada una de las hermanas, representado también en los lemas personales que acompañaron el acto y que reflejan el sentido profundo de su vocación:

  • H. Alicia Ferrer, en sus 75 años de vida consagrada, bajo el lema: «¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?» (Salmo 116).
  • Susana Porras, que celebró sus bodas de plata, con el lema: «Yo pasé junto a ti y te vi. Y te dije: ¡Vive!» (Ez 16). Todo un universo de pequeñas cosas.
  • Xisca Vich, en el día de sus votos perpetuos, con el lema: «El susurro de una suave brisa» (1 Re 19).

Cada una de estas expresiones bíblicas acompañó visualmente la celebración, ayudando a profundizar en el significado espiritual de este paso vital dentro de la vida consagrada.

Una celebración compartida con familias, amistades y hermanas

La Eucaristía contó con la presencia de la familia de Xisca Vich y Susana Porras, así como de amistades procedentes de Mallorca y Valencia, y de numerosas hermanas que quisieron unirse a este momento tan especial. La diversidad de procedencias subrayó el carácter comunitario y eclesial de la celebración.

Un encuentro fraterno tras la Eucaristía

Tras la celebración litúrgica, los asistentes compartieron un piscolabis, que permitió prolongar el encuentro en un clima distendido y fraterno, favoreciendo la cercanía, el diálogo y la acción de gracias compartida por los años de entrega y vocación celebrados.

Esta jornada se convirtió así en un testimonio vivo de fidelidad, comunidad y esperanza, reafirmando el valor de la vocación consagrada en el corazón de la Iglesia y de la comunidad educativa de Pureza de María.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 


Compartir
No Comments

Post A Comment