Bodas de plata de Lali Pérez

Bodas de plata de Lali Pérez, 2018, Pureza de María

Bodas de plata de Lali Pérez

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Lali Pérez Cejas ha celebrado sus Bodas de Plata. El acontecimiento se llevó a cabo el sábado 21 de abril a las 17h en la capilla del colegio Pureza de María de Sant Cugat. La misa fue celebrada por Josep Jimenez, SJ y concelebrada por Mn. Fidel Catalán Catalán y Mn. José Monfort Mengod, Vicarios Episcopales de la diócesis de Terrassa. A la eucaristía asistieron la comunidad de hermanas y novicias de Sant Cugat, sus padres, amigos de diferentes lugares, profesorado y personal del centro, familias y alumnos del colegio, MFA, Deja huella y miembros del AMPA.

Conociendo a Lali

Lali nació el 15 de junio de 1972 en el Puerto de la Cruz (Tenerife). Estudió en el colegio de los Realejos. Al terminar sus estudios postobligatorios entró en el Noviciado de Pureza de María en Sant Cugat como postulante, el 15 de octubre de 1990. Profesó en Sant Cugat del Vallés el 24 de abril de 1993 e hizo sus votos perpetuos en Ontinyent el 26 de febrero del año 2000 bajo el lema: AQUÍ Y AHORA, VÍVEME.

Desde que profesó como religiosa ha recorrido diversos lugares:

  • Su primer destino, en octubre de 1993, fue Roma. Allí cursó la diplomatura en Ciencias religiosas.
  • Su segundo destino, Son Serra (hoy el CESAG), en 1996. En este emblemático lugar estudió Magisterio de Primaria.
  • El tercer destino fue Ontinyent, en 1999. Allí terminó Psicopedagogia, licenciatura que había iniciado en Mallorca, y la diplomatura de Educación infantil.
  • En 2012 fue destinada a la comunidad de Sant Cugat, donde reside.

 

Después de 25 años Lali entona su acción de gracias

Y ahora me toca, en breve tiempo, dar gracias por tantas cosas… por eso invito a todos a “cerrar los ojos y a mirar hacia adentro” como dice la canción, a silenciarnos y a estar presente AQUÍ Y AHORA. Son 25 años llenos de muchas experiencias y, sobre todo de muchas personas que me han hecho ser lo que hoy soy. Tú, con nombre y apellido, con un rostro concreto también eres una de ellas, muchas otras no están presentes y otras ya gozan y miran con gratitud desde el cielo. No quiero empezar dando gracias por mis padres, porque seguramente no podría seguir leyendo, por eso empiezo por el “culpable” de todo esto: TÚ, JESÚS que me invitaste un día a seguirte. Nunca pensé que esto fuera tan fascinante.

El comienzo

El 24 de abril de 1993 me subí a tu tren y ahí empezó nuestro viaje. Sentada en este mismo banco, teniendo a mi lado a las mismas personas que también te habían dicho sí a tenerme. Estaba nerviosa, como hoy, pero esa vez por el futuro, hoy ya sé que el futuro no existe, sino que está formado de presentes, de “AQUÍs Y AHORAs”. Ese día creía que ya había llegado al nivel máximo de agradecimiento, estaba tan contenta… pero no, la vida te va mostrando que ese nivel crece a cada respiración y eso es una bendición.

Me acompañaste 3 años en Roma, acercándome al inicio de la Iglesia: universalidad, formación, inocencia. Tres años en Mallorca, donde conocí las raíces de mi Congregación: gratitud, entusiasmo, compasión, amistad, y, allí, a través de los estudios de maestra, empezaste a acercarme a los niños, que hoy forman parte del motor de mi jornada. Llegó el primer destino, la primera misión, Onteniente, donde solo puedo decir que 13 años dieron para mucho: alegría, entrega, familia, amistad, armonía, fortaleza. Hace 6 años caminaste conmigo a Sant Cugat, donde algo nuevo me esperaba: empatía, esperanza, amistad, solidaridad, confianza, cariño…

25 años

25 años donde ha habido momentos de formación y aprendizajes. Crisis que han llevado a crecimientos, momentos de confianza y abandono, de lágrimas y alegrías, momentos de sembrar y de recoger, de incertidumbres y certezas, de pérdidas y ganancias, de silencio profundo y de estallidos de fiesta.

Y sigo, Jesús, junto a ti en este tren, donde hay enganchados infinidad de vagones. Donde vamos pasando de uno a otro, donde tantas paradas he hecho, donde se han subido y bajado tantas personas con las que he compartido, disfrutado, reído y llorado.

25 años de inviernos, veranos, otoños y primaveras. Donde en cada lugar he ido respirando las 4 estaciones, a veces en el mismo día ¿qué más puedo pedir?

Ya solo pido, no pedirte nada, solo que me ayudes, sencillamente a SER. Enséñame a amar, a seguir vaciando mis manos, mi vida, y a no dejar de llenar mi corazón de nombres. Quiero vibrar contigo y por ti porque cada día, en el silencio del amanecer y en el descanso de la tarde, me haces experimentar la certeza de que en todo y siempre ESTÁS y… eso me basta.

Gracias

Gracias Jesús por mi Congregación que sigue confiando en mí. Por cada una de mis hermanas, postulantes y novicias que son referente en mi vida. Gracias por mis padres y mi hermana que son el regalo más grande que me has hecho. Por mi familia, y por tantas familias que me han hecho un gran regalo, el de sus hijos.

De forma especial te doy gracias por mis amigos. Gracias por todas las personas que, en estos 25 años, han compartido el trabajo y la misión. Por el personal de los centros, las religiosas y sacerdotes que han caminado conmigo, sosteniendo mi vocación y que hoy también están de fiesta.

Continua tu acción en mí

Sigue hablándome en cada persona. En la fidelidad de mis hermanas, en la mirada y la sonrisa de los niños. En la entrega y dedicación de los padres, en la profesionalidad y entusiasmo de mis compañeros, en la incondicionalidad de mis amigos. Pero sobre todo sigue dándote a sentir en mi cotidianidad, en el silencio de la oración y en el AQUÍ Y AHORA de mi vida.

GRACIAS JESÚS… AMÉN

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